-Escuche -dijo Granger tomándolo por el brazo y caminando con él, apartando los matorrales para que pasara-.Mi abuelo murió cuando yo era un niño. Era escultor. Era además un hombre muy bondadoso, dispuesto a querer a todo el mundo. Ayudaba a limpiar la casa de vecindad, hacía juguetes para los niños , y un millón de cosas más. Tenía siempre las manos ocupadas . Y cuando murió , comprendí que yo no lloraba por él, sino por todas las cosas que hacía. Lloraba porque nunca volvería a labrar otro trozo de madera, ni nos ayudaría a criar palomas y pichones en el patio, ni tocaría el violín de aquel modo, ni nos contaría aquellos chistes. Era parte de nosotros, y cuándo murió, todos esos actos se detuvieron, y nadie podría reemplazarlo. Era un individuo. Era un hombre importante. Nunca pensé en su muerte. Sí en cambio en todos los objetos labrados que nunca nacerían a causa de su muerte .Cuántas bromas faltan ahora en el mundo, cuántas palomas que sus manos nunca tocaron. Mi abuelo modelaba el mundo. Hacía cosas en el mundo. Con su muerte el mundo perdió diez millones de actos hermosos.
Ray Bradbury
Fahrenheit 451
1953
No hay comentarios:
Publicar un comentario