lunes, 5 de diciembre de 2016

Perseo




En esta clara noche de otoño,
cuajado el cielo de estrellas,
sin nubes en el horizonte,
ni luna que te deslumbre,
me encuentro mirando a Perseo,
con ojos fatigados por el sueño.

Un aire frío, apenas una ligera brisa,
me recuerda que necesito abrigo,
pero mis párpados se cierran,
y tiñen todo de negro.

Parece que vuelo hacia ellas,
ahora duermo, ahora estoy despierto,
en un viaje que no necesita de nada,
y a cuyo lejano destino,
no me importaría no llegar nunca.  


Rafael  Loreto

17 octubre 2014

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