cuajado el cielo de estrellas,
sin nubes en el horizonte,
ni luna que te deslumbre,
me encuentro mirando a Perseo,
con ojos fatigados por el sueño.
Un aire frío, apenas una ligera brisa,
me recuerda que necesito abrigo,
pero mis párpados se cierran,
y tiñen todo de negro.
Parece que vuelo hacia ellas,
ahora duermo, ahora estoy despierto,
en un viaje que no necesita de nada,
y a cuyo lejano destino,
no me importaría no llegar nunca.
Rafael Loreto
17 octubre 2014